«La frutera de Madrid» (por Luis Peñalosa)
Todo empezó en aquella sesión parlamentaria en que Isabel Gómez Ayuso, que asistía como espectadora, no supo reprimir su ira cuando Pedro Sánchez se refirió a actividades de su familia que consideraba poco éticas y le brotó un muy explicito “qué hijo de puta…” que todo el mundo pudo contemplar en directo o en diferido.
En mi opinión, aunque demuestra su estilo chabacano y populista, que no sorprende a nadie, no debería haber tenido mayor trascendencia, si no fuera por su empeño en reafirmase públicamente ante la asamblea de su reino, a la primera oportunidad. No sé si fue fruto de su mente febril o inspirada por su escudero favorito, el insigne MAR. El caso es que lanzó su ya famoso eslogan “me gusta la fruta”, que ha conseguido popularizar entre sus seguidores anti-sanchistas.
Pero la cosa no ha quedado ahí. Ya hasta los más destacados miembros del Partido Popular, como parvulitos que no se atreven pronunciar la palabra “puta”, emplean ese tipo de chascarrillos vergonzantes para intentar insultar sin comprometerse. Es patético contemplar al mismísimo Feijoo, qué ocurrente, contoneándose y voceando, en un karaoke, cuánto “le gusta la fruta”. No se puede caer más bajo. Hasta eso se lo tiene que dar hecho su competidora Ayuso… Menos mal que no quiso ser presidente del Gobierno…
No sé qué consideran los jueces delitos de odio, pero los piropos que dedican los opositores al gobierno progresista al presidente Sánchez, rezuman inquina y rencor irracional. Incluso más que los que algunos le gritan a cierto futbolista por ser negro. ¿O es que contra los políticos vale todo, si no son de nuestra cuerd?
Evidentemente, a la extrema derecha le interesa crear enfrentamiento y crispación en la sociedad, a falta de argumentos, y no tienen ningún reparo en insultar al adversario, pero al resto de los representantes políticos, a los que se considera demócratas con sentido de Estado, se les debe exigir respeto a unas normas mínimas de comportamiento cívico, que actualmente brillan por su ausencia, mientras que se da barra libre para los insultos más groseros. Es síntoma de un déficit democrático escandaloso.
A estas alturas, ya no asombra a nadie contemplar al reverendo Tellado, o sus compañeros Bendodo, Ester Muñoz, Dolors Montserrat, etc., dedicando, iracundos, todo tipo de insultos al presidente Sánchez, pero produce vergüenza ajena
Isabel Díaz Ayuso es el paradigma de ese tipo de comportamientos. Su ideología puede calificarse de extrema derecha, aunque ella se considera liberal a tope, como su madrina Esperanza (la del cha cha chá) y crecida por su mayoría absoluta, lo mismo se lanza a condecorar a Milei, o Nacho Cano, que ‘desinvita’ a los representantes de la administración central a los festejos que organiza a mayor gloria suya.
Propongo que, ya que tanto le gusta la fruta, se le conceda el titulo honorífico de “Frutera de Madrid” y se le suministre toda la que sea capaz de consumir, hasta que quede satisfecha y pueda dedicarse a solucionar los problemas reales de su Comunidad, que es para lo que fue elegida, aunque yo no sé con qué fundamento…






