«El cuidado de una ciudad monumental» (por Luis Peñalosa)

Lo primero que tiene que hacer el Gobierno de una ciudad es proporcionar servicios adecuados y universales a sus habitantes: desde un abastecimiento de agua adecuado, hasta la eliminación de los residuos urbanos, de forma sostenible. Naturalmente, entre estas dos necesidades primarias, como son el disponer del elemento básico para nuestra existencia y el no acabar sepultados por los detritos, de todo tipo, que generamos en nuestra civilización consumista y con demasiada frecuencia irracional, cada vez son más las funciones que un Ayuntamiento tiene que asumir, muchas de las cuales dependen del Gobierno central o la Comunidad autónoma y hasta del ámbito europeo.
Si además un municipio tiene la suerte de poseer un gran patrimonio paisajístico, monumental e histórico, como es el caso de Segovia, tiene también la obligación de protegerlo y mejorarlo. Por eso, es fundamental que a nivel local seamos conscientes de su valor y asumamos con convicción la responsabilidad que nos corresponde. Yo dudo de que en nuestro caso esto sea así.
Segovia se mantiene viva, en gran medida, gracias a su atractivo turístico, pero no podemos dejar que la masificación asfixie la vida de la ciudad. En cambio, debemos mostrar al visitante nuestra mejor imagen, cuidando los espacios públicos y facilitando la movilidad a lo largo y ancho de ellos.
Justo lo contrario de lo que nos encontramos en el recorrido peatonal desde el Acueducto al Alcázar, pasando por la plaza Mayor, que es el eje fundamental de la visita turística: nos vamos a topar con mazos de cables colgando de los valiosos esgrafiados de las fachadas, o cruzando las calles, entre edificios históricos e interfiriendo su contemplación. Incluso obstaculizando el paso de las procesiones tradicionales.
Llegamos a la plaza de San Martín y nos sorprende la fuente más fotografiada de la ciudad que, lamentablemente, lleva años sin agua, y sirviendo de lugar de juegos para los niños y de contenedor de basuras para los incívicos. Todo ello a pesar de las sesudas (cómicas, diría yo) investigaciones que periódicamente realizan los servicios municipales para eliminar las fugas. Parece de broma, pero es verdad. No es el único caso, porque en la plaza de San Esteban existe otra hermosa fuente, hoy asfixiada por los vehículos aparcados a su alrededor.
¿Será capaz el alcalde Mazarías de hacer correr estas fuentes y de paso (aunque solo sea por lo de las bajas emisiones) suprimir el estacionamiento y recuperar la belleza de esa plaza monumental, aunque despreciada? Lo dudo, pero estaría encantado de desdecirme.
Si la visita se hace después de la puesta del sol, vamos a disfrutar de una decrépita iluminación de la mayoría de los principales monumentos: Acueducto, Alcázar, Catedral, San Martín, Muralla norte, etc. etc. que da una sensación de abandono incompatible con una ciudad Patrimonio Mundial. Hace unos años, se encargó un proyecto para renovar toda la iluminación de la ciudad, que, por lo que yo pude conocer en su día, era muy interesante y que proporcionaría un importante ahorro para el Ayuntamiento al sustituir las lámparas por otras más eficientes, además de reducir de forma significativa la agresiva contaminación lumínica actual. Nunca llegó a ejecutarse.
Es posible que los regidores consideren más importante seguir gastando dinero en proyectos injustificables, que en cuestiones tan evidentemente necesarios como una buena iluminación, o la eliminación del cableado aéreo en esas zonas monumentales. Y para que vamos a hablar de los pavimentos, que tienen más peligro para los peatones que un campo de minas.
Y para terminar, algo fundamental, algo que recientemente denunciaban el presidente de AVRAS y la Academia de San Quirce: evitar que el recinto amurallado expulse a sus habitantes actuales, por falta de medidas que faciliten la vida en él, o incluso que estas sean contrarias a su permanencia, como parece que es la intención del alcalde Mazarías al alejar la actividad administrativa municipal, para acabar de desvitalizarlo y convertirlo en parque temático. Otro día hablaremos de la vivienda.






