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«Esperanza, Esperanza…, solo sabes bailar cha cha chá» (por Luis Peñalosa)

Artículo publicado por Luis Peñalosa en Acueducto2

Es un espectáculo esperpéntico contemplar a las expresidentas de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes (ellas, que han estado inmersas en asuntos poco edificantes), impartiendo, al estilo Felipe González, consejos político-morales en noticiarios y otros programas televisivos, con un desparpajo que envidiarían muchos monologuistas.

Lo que estas señoras puedan opinar, llevadas por su desmedido afán de protagonismo, no tiene mayor importancia, pero la participación de Aguirre en las movilizaciones de la ultraderecha, con la que ella, sin duda, se siente muy identificada como buena nacional-católica, debería de tener consecuencias, si no fuera por la benevolencia que muestran algunos jueces con estos personajes del casticismo españolista. Esos mismos jueces que no tienen reparo en condenar al diputado canario de Podemos, Alberto Rodríguez, sin más pruebas que la declaración no contrastada de un policía, retirándole su escaño en el Congreso.

Mientras tanto, los responsables del PP, con su principal anatematizador, Feijóo, a la cabeza, mirando hacia otro lado, no sea que se vaya a cabrear su socio Abascal. A ellos sí que les tiene bien acogotados la ultraderecha con sus propuestas tardo franquistas, que va aplicando sin rubor en los territorios en que gobiernan conjuntamente. Eso sí que es venderse al peor postor.

Pero no hay que preocuparse, porque para eso tienen a sus jueces, militantes del conservadurismo, atrincherados anticonstitucionalmente en el CGPJ, o amorosamente criados a sus pechos, como García Castellón, dispuestos a actuar sin rubor, con criterios claramente políticos, a su favor.

Para eso les nombraron… Verdaderamente, cuesta creer en la imparcialidad de la Justicia cuando se les ve inmiscuirse, con ansiedad, en temas políticos, como la propuesta de la amnistía, para intentar influir en una decisión que solo compete al Parlamento. Está claro que su único interés es obstaculizar la formación de un Gobierno progresista, por mucho que intenten camuflarlo con argumentos jurídicos sin fundamento real.

Comprendo que personajes como José María Aznar, con nostalgia por no poder reeditar la foto de las Azores con ocasión de la tragedia de oriente medio, nos lance sus soflamas catastrofistas y patrioteras, pero creo que al Poder Judicial se le debe exigir una mayor coherencia y respeto por su verdadero cometido.

De nuestro Presidente regional y su equipo, mejor no hablar porque es difícil encontrar un ejemplo más patético de ineptitud política, aunque sean, eso sí, especialistas en resolver los debates parlamentarios con gestos groseros y sexistas y con el dudoso mérito de haber sido los primeros en incorporar a la ultraderecha falangista a un Parlamento español.